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Elmyr fue uno de los mejores falsificadores de arte del siglo XX. Viendo frustrada su carrera artística a mediados de los años 40, empezó a ganarse la vida imitando obras de artistas como Picasso, Matisse o Modigliani. Su talento, unido a un mercado del arte voraz y en plena expansión, le permitió introducir más de un millar de obras falsas en colecciones de todo el mundo en apenas 30 años de actividad. La ironía con la que Elmyr se enfrentó a conceptos como el fraude y el valor de lo auténtico consiguió convertir su frustración artística en un triunfo sobre el sistema que le rechazó.

Publicado el 16/04/2018

 

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