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Harry Reichenbach fue un agente de prensa y relaciones públicas norteamericano que inventó peligrosas pero muy efectivas campañas para anunciar películas y actores. La promoción de una secuela de Tarzán en el año 1920 es una de sus acciones más espectaculares: Contrató un actor para que se alojara en el Hotel Bellclaire bajo el nombre de Thomas R. Zann junto a un león como mascota. La policía y la prensa llegaron rápidamente, lo que aprovechó Zann para justificarse explicando que era un gran fan de la película.

Otras acciones sonadas incluyen desde ofrecer un premio a cualquiera que consiguiera hacer reír a una mujer con síndrome de Möbius hasta fingir secuestros. Hasta el presidente de los Estados Unidos Woodrow Wilson llegó a escribirle para pedirle que se detuviera.

Publicado el 10/12/2018

 

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